Un rescate histórico
Este mazo nació de una fascinación: la Reina de Picas. En aquella época las figuras tenían peso, postura y una actitud humana que se diluyó con la llegada de las cartas simétricas.
He reconstruido cada figura desde cero, devolviéndoles su cuerpo entero y el carácter original de los siglos XV y XVI: una creación de 57 cartas nacida de mis manos con tintas y acuarelas.
Cuatro Sotas femeninas
He integrado cuatro Sotas femeninas para devolver al juego su paridad natural. Con su fuerza y determinación equilibran las energías del mazo y enriquecen tus lecturas con nuevos matices, gestos y miradas. Además, cada palo tiene un color propio para que tu intuición conecte de forma directa con la simbología.


Para jugar, leer y coleccionar
Para jugar, recuperando el origen lúdico y social del oráculo. Para leer, con la claridad que solo la verdad honesta permite. Para coleccionar, para quienes aprecian la belleza en los detalles que otros pasan por alto: los pies de un rey, la mirada de una sota o la imperfección de una caja montada a mano.

Un mazo vivo
Lejos de temer al uso, esta baraja lo celebra. Al ser papel de fibra natural, con cada lectura adquiere una pátina sedosa y personal. Tus manos terminarán la obra que yo he empezado.













